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CONSECUENCIAS DEL EMBARAZO ADOLESCENTE EN EL ESTADO CIVIL DE LA MADRE JOVEN: ESTUDIO PILOTO EN BOGOTÁ, COLOMBIA1


FECHA DE RECEPCIÓN: 10-11-2008
FECHA DE ACEPTACIÓN: 13-01-2009

Andrés Salazar-Arango2, María Margarita Acosta-Murcia, Nicolás Lozano-Restrepo, María Catalina Quintero-Camacho3

2 Magister en Geografía y en Planificación y Administración del Desarrollo Regional, Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia. Docente Instituto de Humanidades, Universidad de La Sabana, Chía, Colombia. andres.salazar@unisabana.edu.co

3 Estudiantes X Semestre, Facultad de Medicina, Universidad de La Sabana, Chía, Colombia.


RESUMEN

El embarazo en las mujeres adolescentes constituye un fenómeno de interés actual. Es un hecho sociodemográfico acompañado de consecuencias importantes como el cambio de estado civil. Se plantea un estudio de tipo transversal retrospectivo descriptivo en el cual se entrevistaron 15 mujeres que fueron madres adolescentes en hospitales de Bogotá y externas. Se obtuvo información del estado civil anterior, durante, después del nacimiento del primer hijo y el actual, se observó que predomina el estado civil soltero antes de dar a luz al primer hijo. Durante el embarazo, alrededor del 40% de las entrevistadas optaron por la unión libre o el matrimonio legal. Después del nacimiento del primer hijo un 53% de las mujeres estaban con su pareja; actualmente, de las 15 entrevistadas el 60% están unidas, 33% permanecen solteras, y una minoría se encuentra separada (6,6%). Adicionalmente, se observó que las uniones en adolescentes son en su mayoría a largo plazo, con estabilidad conyugal. El mayor porcentaje de estas uniones formales se da en estratos altos, donde el matrimonio religioso es la primera opción de unión seguida de la unión libre, mientras que el madresolterismo predomina en estratos bajos. Igualmente, se recomienda que un embarazo adolescente no debe ser sinónimo de unión; las partes deben estar totalmente seguras, y tener la suficiente madurez mental y emocional para decidir con quién deben y, por supuesto, quieran unirse, pensando en que también está en juego el futuro de su hijo.

PALABRAS CLAVE: estado civil, embarazo adolescente, fecundidad.


ABSTRACT

Teenage pregnancy is a phenomenon of current interest. It is a socio-demographic experience accompanied by important consequences such as a change in marital status. A descriptive, retrospective cross-sectional study was conducted with 15 teenage mothers who gave birth at hospitals in and around Bogotá. Information was obtained on their marital status prior to, during and after the birth of their child, and at present. It showed that most of the women were single before the birth of their first child. Approximately 40% of the women interviewed opted for a common-law or legal marriage during their pregnancy. After the birth of their first child, 53% were united with their partners. At present, 60% of the 15 women interviewed are still with their partners, 33% remain single and a small percentage of them (6.6%) are separated. Moreover, unions among teenagers were found to be mostly long-term, with conjugal stability. The largest percentage of these formal unions is found in the upper socio-economic brackets, where religious marriage is the first option, followed by cohabitation or common-law marriage. Single motherhood predominates in the lower socio-economic brackets. It is recommended that teenage pregnancy not be synonymous with marriage or union among couples. Both parties must be entirely sure and have the mental and emotional maturity to decide who they want and should have as a partner. It also is important bear in mind that the child’s future is at stake.

KEY WORDS: Marital status, teenage pregnancy, fertility.


RESUMO

A gravidez nas adolescentes é um fenômeno que tem despertado o interesse atual. É um fato sócio-demográfico, acompanhado de conseqüências importantes, como a mudança do estado civil. Neste estudo transversal, retrospetivo e descritivo, foram entrevistadas 15 mulheres que deram à luz em hospitais de Bogotá e fora destes quando eram adolescentes. Eles subministraram o estado civil anterior, durante o nascimento do primeiro filho, depois do nascimento e o atual. Foi observado que predomina o estado civil solteiro antes de dar à luz o primeiro filho. Durante a gravidez, cerca de 40% das entrevistadas decidiram pela união livre ou o casamento legal. Depois do nascimento do primeiro filho, 53% das mulheres permaneciam com o seu companheiro. Na atualidade, das 15 entrevistadas, 60% mantem a união, 33% delas permanecem solteiras e uma minoria está separada. Além disso, as uniões dos adolescentes são a longo prazo e mantêm estabilidade conjugal. A maior parte destas uniões formais ocorre nos estratos sociais altos, onde o casamento religioso é a primeira opção de união, seguida da união livre. As mães solteiras predominam nos estratos baixos. Assim mesmo, é dito que um casamento não é sinônimo de união, já que as partes devem estar seguras e ter a suficiente maturidade mental e emocional para decidir com quem devem unir-se e, portanto, com quem desejam unir-se, pensando em que também está em jogo o futuro do seu filho.

PALAVRAS-CHAVE: estado civil, gravidez das adolescentes, fecundidade.


INTRODUCCIÓN

La fecundidad adolescente es un tema que interesa a gran parte de la sociedad a escala mundial. Muchos son los países que han adoptado políticas encaminadas a disminuir la incidencia de embarazos en la mujer. Según artículos consultados, y una encuesta realizada a madres adolescentes en Colombia, el embarazo adolescente genera cambios importantes en la vida de la mujer.

Uno de los principales cambios que trae ser madre a temprana edad es el cambio en el estado civil. Por tradición cultural la mujer embarazada tenía que entablar una relación matrimonial prematura, pues la sociedad veía a la mujer –a menudo– únicamente en su papel de producción de hijos, por tanto, su función era darlos a luz y criarlos dando por hecho una unión matrimonial con el padre biológico. Sin embargo, la situación actual presenta cambios importantes: la función social de la mujer ya no es únicamente tener hijos y criarlos, sino que ella ha cambiado su estilo de vida en el que prima su desarrollo personal antes que una unión sentimental. Por tanto, por más que la mujer sea madre adolescente, es capaz de criar y mantener a su hijo por sí sola, sin la necesidad indispensable de contraer matrimonio. La aceptación del madresolterismo por parte de la sociedad es cada vez mayor.

Pregunta de investigación

¿Qué consecuencias trae el embarazo adolescente sobre el estado civil de la mujer?

MARCO TEÓRICO

El embarazo adolescente puede traer múltiples consecuencias sobre el estado civil de las madres adolescentes (1).

Anteriormente, como comenta Claudio Stern (2) sobre la situación mexicana, los embarazos adolescentes no eran considerados como algo indeseado o indebido en la población rural y, por el contrario, la maternidad era prácticamente la única función de la mujer, entonces las uniones tempranas entre parejas eran más comunes que ahora y el embarazo, si ocurría antes que la unión, conllevaba la unión matrimonial. En la actualidad, debido al cambio social y cultural de los últimos años, se intenta postergar la unión o matrimonio hasta después de los veinte años de edad, ya que se desea una escolarización extendida, y se tienen aspiraciones aparte de la maternidad. Esto ha dado lugar a lo que Stern llama el “alargamiento del periodo de espera”, consistente en la prolongación del lapso de tiempo entre la menarquia y la unión y la maternidad; de esta manera se amplía el riesgo de embarazos no previstos o planeados antes de la unión o matrimonio. Este hecho explica el fenómeno de las madres solteras, ya que al quedar embarazadas no van a buscar unirse inmediatamente como antes lo hacían. El estado civil parece entonces depender de la idea que tengan la mujer y la sociedad sobre la función de la primera. En una sociedad tradicional se encontrarán madres adolescentes casadas. En una sociedad donde la mujer normalmente se incorpore a la vida laboral encontraremos madres adolescentes solteras.

Por otra parte, Morgan y Rindfuss (3) describen cómo la fecundidad adolescente y el hecho de ser madre soltera crean hoy en día un vínculo muy fuerte. El intervalo protogenésico (4) parece ser hoy en día un término insatisfactorio, pues se ha observado que a menor edad de la mujer embarazada mayor es la proporción de madres solteras y el fracaso de posibilidad de unión, en este caso el matrimonio.

Por otro lado, ha cambiado la tradición, existente entre los años cincuenta y setenta, de “legitimizar” un embarazo adolescente con el matrimonio. Es la propia mujer la encargada de ilegitimar dicho concepto (3), motivada además por su deseo de continuar con su educación y preparación profesional, lo cual constituye con frecuencia un proyecto excluyente del matrimonio.

En algunos casos ser madre adolescente puede ocasionar un matrimonio a la fuerza, hecho que suele afectar negativamente a la adolescente y a su pareja. Puede ser el inicio de conflictos, rechazo y recriminaciones, que más adelante terminan en separación, divorcio e inestabilidad emocional, sin mencionar los perjuicios para el hijo.

Según Welti (5) las madres que tuvieron un hijo en la adolescencia muestran un mayor porcentaje de divorcios en todos los grupos de edad, por lo que podría afirmarse que el embarazo adolescente es un factor de inestabilidad conyugal. El porcentaje de mujeres que se encuentran separadas y que fueron madres adolescentes casi duplica al de las mujeres que tuvieron su primer hijo después de los 19 años. Si se tiene en cuenta que 12% de los nacimientos de estas madres adolescentes fueron apenas siete meses posteriores a la unión, podría pensarse que la causa de la inestabilidad de las uniones sea haber acudido a la unión matrimonial como medio de legitimización, o que el embarazo precipitó la misma.

El proyecto de vida de muchas adolescentes colombianas, según Parada (6), se dirige a conseguir una pareja que las ayude, mediante el embarazo, a salir de la situación de insatisfacción en la que se encuentran en el hogar, así como de las condiciones socioeconómicas en las que viven. Sin embargo, el 30% de adolescentes colombianas embarazadas al momento del parto ya se encuentra sin pareja estable, y a los tres años el 70% hace parte de las madres solteras del país. Pero, según este autor, el ciclo vuelve a empezar porque aproximadamente un 20% vuelve a buscar un segundo embarazo con otra pareja. Por tanto, el madresolterismo trae como consecuencia uniones inestables. No obstante lo anterior, Smith Battle (7), quien ha estudiado el fenómeno del embarazo adolescente en Estados Unidos, propone que el embarazo temprano es una estrategia de supervivencia de las mujeres en entornos socioeconómicos adversos, así como un evento que da razón a sus vidas.

Esta propuesta es compartida por Frank Furstenberg (8), sociólogo que ha dedicado su vida académica al estudio de la fecundidad adolescente en Norteamérica. Inició su recorrido académico observando una cohorte de mujeres madres adolescentes en la industrial ciudad de Baltimore en los años sesenta. No deja de ser interesante su testimonio:

Diversas tendencias demográficas simultáneas dieron a la maternidad adolescente la apariencia de un urgente y creciente problema. Primero, las tasas de fecundidad de mujeres de más edad declinaban más rápidamente que las tasas de mujeres menores de 20 años, lo que incrementó la proporción de nacimientos de adolescentes. Segundo, la cohorte de niños nacidos durante el Baby Boom –cohorte inusualmente grandeentraron en edad adolescente, produciendo un pico en el número de nacimientos en mujeres adolescentes, aunque la tasa de nacimientos de adolescentes venía en descenso y ha continuado cayendo, excepto durante un breve tiempo en la década de los 80. Tercero, y más importante, aunque las concepciones prematrimoniales eran frecuentes en los 50´s y 60´s, hacia mediados de los 60´s un mayor número de mujeres embarazadas comenzó a elegir no casarse. Nadie se preocupaba de los efectos de nacimientos de adolescentes mientras ocurrieran dentro de una unión, a pesar del hecho que los matrimonios a temprana edad tuvieran alto riesgo de fracaso, hecho que tuvo como resultado un gran número de familias monoparentales (Traducción de los autores del texto de Furstenberg) (8).

Flórez et ál. (9) encuentran una relación muy fuerte entre el estrato socioeconómico y el estado civil de madres adolescentes en Colombia. En Bogotá, en los estratos altos, un 98% de las adolescentes eran solteras, mientras sólo 87% por ciento de estrato bajo en Cali lo estaban, mostrando así que hay más tendencia a la unión y al matrimonio en estratos bajos que en altos.

Muchas veces se dice que las madres adolescentes son las responsables del aumento del madresolterismo. Según Flynn (10) en Estados Unidos en el 2005 no fueron las madres adolescentes las responsables del aumento de nacimientos en madres solteras, sino las madres que están en la tercera década de la vida. Dato interesante para el país que más embarazo adolescente presenta.

OBJETIVOS

General

Analizar las consecuencias que trae consigo el embarazo adolescente sobre el estado civil.

Específicos

• Analizar el estado civil de las madres adolescentes antes, durante y después del embarazo, así como su estado civil actual.
• Ver cuál es la relación en esta población entre la edad en la que se tuvo el primer hijo con los cambios en el estado civil.
• Encontrar la relación entre el estrato socioeconómico y el estado civil en esta población.
• Comprobar si el embarazo adolescente conlleva la inestabilidad conyugal.
• Corroborar los datos obtenidos en este estudio con los de otras fuentes.

METODOLOGÍA

En este estudio descriptivo, de tipo transversal retrospectivo, se obtuvieron los datos por medio de una encuesta dirigida que constaba de 26 preguntas, en las que se evalúan algunas dimensiones de la madre en diferentes momentos alrededor del nacimiento del primer hijo: educación, estado civil, ocupación, etc.

La encuesta se realizó a 15 mujeres, que fueron madres adolescentes, en el Hospital Universitario La Samaritana. Se entrevistaron enfermeras y pacientes hospitalizados; en el Hospital Santa Clara solamente se entrevistaron pacientes hospitalizadas, y en el Hospital Occidente de Kennedy a madres de niños menores de 14 años, hospitalizados en el servicio de pediatría.

La encuesta capturó información de mujeres de estratos medio alto y alto (estratos 4 y 5), que fueron contactadas por los investigadores de este estudio por conocer de antemano su condición de ser madres adolescentes.

Los datos recolectados fueron tabulados en una base de datos en Excel, permitiendo así analizar las variables por medio de tablas y gráficas, para el posterior análisis de datos y discusión.

Además, para la discusión fue necesario revisar diversas fuentes relacionadas con el embarazo adolescente para así comparar los datos de este estudio con otros ya vigentes.

RESULTADOS Y ANÁLISIS DE DATOS

Estado civil antes del embarazo

De las 15 madres adolescentes, 14 eran solteras antes de quedar en embarazo, solamente una de ellas había contraído matrimonio civil (ver tabla 1). Por tanto, en la población estudiada predomina el estado civil soltero con un 93,3% antes de dar a luz el primer hijo (tabla 1 y gráfica 1).

Estado civil durante el embarazo

Durante el embarazo el 60% de las madres adolescentes continúan solteras, sólo el 20%, es decir tres mujeres anteriormente solteras, contrajeron matrimonio religioso (tabla 1 y gráfica 2).

Otras dos madres solteras optan por la unión libre, lo que corresponde a un 13,3% (gráfica 2), sólo una de ellas está unida en matrimonio civil actualmente, mientras que la otra permanece en unión libre actualmente (tabla 1 y gráfica 2).

Según lo anterior, vemos cómo el porcentaje de madres solteras empieza a disminuir. En el lapso denominado “durante el embarazo”, el 40% de la población ya tiene algún tipo de unión.

Estado civil después del embarazo

Aún después del embarazo vemos cómo persiste un gran número de madres solteras (46,6%). Dos madres solteras se unen una en matrimonio religioso y la otra en unión libre, aumentando respectivamente el porcentaje de la siguiente forma: 26,6 y 20% (tabla 1 y gráfica 3).

Es después del embarazo que la mayoría de madres solteras (6 madres) cambian de estado civil, si se tiene en cuenta el actual, ya que como se dijo sólo tres madres solteras cambian de estado civil durante la gestación (tabla 1), lo cual indica que el embarazo adolescente en esta población no predispone un cambio de estado civil inmediato o a corto plazo (menos de nueve meses), sino que lo hace más bien a un largo plazo (tiempo no conocido). Para este momento del embarazo el 54% de la población ya esta unida, disminuyendo aún más
el madresolterismo.

En este momento, en el ciclo de análisis la proporción de madres solteras, es de 46,6% (gráfica 3). Una de ellas optó por el matrimonio religioso y otra por la unión libre, quedando el porcentaje de estos dos estados civiles de la siguiente forma: 26,6 y 20%, respectivamente. Por tanto, el porcentaje de madresolterismo disminuye a 33,3%. Sin embargo, éste prevalece sobre el resto de estados civiles, siendo el matrimonio religioso el que ocupa el segundo lugar con un 26,6%, y en tercer lugar la unión libre con 20% (tabla 1 y gráfica 4).

Estado civil actual

Sólo una madre adolescente que contrajo matrimonio religioso durante el embarazo está en la actualidad separada, como se mencionó.

En resumen, aunque el madresolterismo sea el estado civil mayor, vemos que el 66% de las madres adolescentes actualmente están unidas en una u otra forma (gráfica 4).

De las tres mujeres que contrajeron matrimonio religioso sólo dos continúan con su matrimonio y una está separada en la actualidad (tabla 1 y gráfica 4). Por tanto, hay un 25% de inestabilidad en las uniones por matrimonio religioso.

Es importante conocer, además, si las madres adolescentes conviven aún con el padre biológico del primer hijo, para saber si existe o no una unión estable.

Al analizar la gráfica 5, se ve que el 47% de las madres adolescentes (que corresponde a n=6) conviven con el padre biológico del primer hijo, y el 53% (n=9) no lo hacen.

Si se mira detenidamente este 53% de la población, se descarta que el embarazo adolescente sea determinante de una unión inestable, pues sólo una de ellas se separó.

La principal causa por la que las madres adolescentes no viven con el padre biológico del primer hijo es porque continúan solteras (tabla 2).

Otras razones por las que las otras tres madres adolescentes no viven con el padre biológico de su primer hijo son: dos optaron por la unión libre con otra persona, una durante el embarazo, y otra tiempo después de tener a su primer hijo, mientras que una contrajo matrimonio civil con otro hombre mucho tiempo después de tener a su primer hijo (tabla 2).

De esta manera, sólo se puede hablar de que un 33,3% de madres adolescentes nunca establecieron algún tipo de unión, pues han permanecido solteras hasta la actualidad.

Como se muestra en la tabla 3, de las madres adolescentes que aún viven con el padre biológico del primer hijo (6 madres), la mayoría son de estrato alto, hay una de estrato medio alto y otra de estrato medio. Mientras que de las madres que no viven con el padre biológico del primer hijo son de estrato medio (3 madres), de estrato bajo (3 madres), una es de estrato medio alto y otra pertenece al estrato alto.

Además, vemos que la mayoría de madres solteras son de estratos bajos (estratos 1, 2 y 3), mientras que las que permanecen unidas son de estrato alto y medio alto predominantemente.

DISCUSIÓN

En las condiciones actuales, el estado civil de las madres adolescentes parece depender de la concepción que tengan la mujer y la sociedad, y todo su entorno, sobre la función de la mujer; por esto, en una sociedad tradicional hay mayor número de madres adolescentes casadas, mientras que en una sociedad donde la mujer es activa laboralmente se encuentra madres adolescentes soltera (2).

En nuestra población vemos un comportamiento un poco diferente, a lo que asegura Stern (2). Aunque la mayoría de las madres adolescentes antes de quedar en embarazo eran solteras (93,3%), aproximadamente la mitad ya tienen algún tipo de unión durante el embarazo (40%), aumentado este porcentaje a un 54% después del embarazo, y a un 66% en el estado civil actual, lo cual contradice esta teoría. Además, la mayoría de uniones en esta población son de mujeres de estrato socioeconómico medio alto y alto. Sin embargo, no se podría comparar completamente con nuestros datos ya que no corresponde analizar en este artículo la ocupación de la madre.

La teoría propone que a menor edad de la mujer embarazada mayor es la cantidad de madres solteras y el fracaso de la posibilidad de una unión estable (3), teoría que diverge de lo encontrado en este estudio. Aunque actualmente hay cinco madres solteras, como se mencionó, el 66% están unidas y sólo una está actualmente separada, lo cual no indica que en esta población sea un patrón importante el matrimonio inestable. Más bien se puede deducir que son uniones estables, al menos con los datos disponibles. Por tanto, parece que no se presenta la realidad de la que habla Welti (5), que ser madre adolescente a veces ocasiona que se recurra al matrimonio forzado, lo que suele afectar negativamente a la adolescente y a su pareja generándose así conflictos, rechazo y recriminaciones que suelen llevar a la separación, al divorcio y a la inestabilidad emocional en el matrimonio.

Por tanto, no hay un mayor porcentaje de divorcios o separaciones por lo que, una vez más, no se puede concluir que el embarazo adolescente sea un factor de inestabilidad conyugal.

Los datos del estudio de Parada (6) muestran que el 30% de madres adolescentes al momento del parto ya se encuentra sin pareja estable, y a los tres años el 70% hace parte de las madres solteras del país. Esto hace pensar que también el embarazo adolescente sea un factor de riesgo para una unión inestable, sin embargo, se puede decir que no todas las madres adolescentes buscan de nuevo una pareja una vez se hayan separado del padre biológico del hijo, sino que también se puede dar el caso de que estas madres permanezcan solteras y posteriormente, a largo plazo, consigan una pareja y consoliden algún tipo de unión con alguien diferente al padre biológico del primer hijo, como ocurrió con dos mujeres de nuestro estudio, lo cual indica que en este caso no habría una inestabilidad en la unión, ya que nunca la hubo, ni hace pensar tampoco en inestabilidad de la madre. Además, aunque el porcentaje de madres adolescentes que no viven con el padre biológico del primer hijo es mayor, hay que tener claro que en este estudio se debe a que las madres permanecieron solteras.

Como plantean Flórez et ál. (9), hay más tendencia a la unión y al matrimonio en estratos bajos que en altos. Sin embargo, los datos que el estudio arroja no muestran lo mismo para la población en cuestión, pues para ésta las uniones prevalecen en madres adolescentes de estrato alto –solamente se vieron dos uniones en estrato bajo y estrato medio (tabla 3)–, y  demás todas éstas conviven con el padre biológico del hijo, lo cual lleva a pensar que las uniones estables son también más frecuentes en estratos altos. No obstante, no se puede precisar una causa específica para este hecho, pero podría atribuirse en parte a que las encuestas también se realizaron en personas seleccionadas de estrato alto, que provienen de familias estructuradas, y seguramente el hecho de ser madre adolescente les sugiere aún más seguir este patrón.

CONCLUSIONES

• Las consecuencias que trae consigo el embarazo adolescente sobre el estado civil en esta población, son: uniones a corto plazo, en su mayoría a largo plazo, y el mayor porcentaje de éstas en estratos altos, mientras que el madresolterismo predomina en estratos bajos.

• El embarazo adolescente se da en su mayoría en una población de mujeres solteras, que una vez embarazadas se unen la mayoría después del embarazo y no durante ni antes, estando la mayoría unidas actualmente.

• Se demuestra que la relación entre la edad media de la población (20 años) y el estado civil tiende a que hayan más uniones que madresolterismo. Se observa que el matrimonio religioso es la primera opción de unión entre estas mujeres, seguido de la unión libre.

• Hay una relación importante entre el estrato socioeconómico y el estado civil de las mujeres adolescentes, ya que en la mayoría de las mujeres de estratos bajos la incidencia de soltería es mayor, a diferencia de las mujeres de estrato socioeconómico medio alto y alto, pues éstas tienden más a la unión.

• En el presente estudio no hay sustento de que el embarazo adolescente sea factor de inestabilidad conyugal que lleve a divorcios sino, por el contrario, hay estabilidad una vez que las mujeres deciden optar por la unión.

• Al corroborar los datos obtenidos en este estudio con los de otras fuentes, vemos que éste arroja datos diferentes a los de todos los estudios revisados, pudiendo esto indicar algún sesgo por la población tan pequeña que se estudió, y por la selección que hubo de las personas, que no fue estrictamente al azar, sino en parte escogidas por los investigadores.

RECOMENDACIONES

Las madres adolescentes tienen que tener en cuenta que la responsabilidad que están asumiendo al tener un hijo es un reto grande y difícil; sin embargo, la idea no es dejarse llevar por el afán de quedarse solas y asumirlo también solas, sin la ayuda del padre. Si este apoyo por parte del padre biológico del primer hijo no existe, no deben buscar una unión acelerada con la primera persona que encuentren, sino que deben estar totalmente seguras, y tener la suficiente madurez mental y emocional para decidir con quién deben y por supuesto quieren unirse, pues es también el futuro de su hijo el que está en juego, y quien no se merece un ambiente y desarrollo inestable, sino uno que le dé estabilidad y tranquilidad durante su crecimiento psicomotor, familiar y emocional.

En algunos casos es mejor, y lo más favorable, que estas mujeres tengan su hijo solas que con el primer hombre que les brinde algún tipo de esperanza, pues estas uniones pueden ser traumáticas e inestables, pues convivir con un hijo que no sea el propio es difícil y podría llevar a grandes desacuerdos entre ambas personas, lo cual también repercute en el niño.

Sin embargo, la primera opción que debe considerar una madre adolescente es el poder organizarse con el padre biológico del bebé ya que la fi gura paterna en el crecimiento y desarrollo del recién nacido es de suma importancia siempre y cuando haya amor entre los padres y la decisión haya sido tomada por amor y no por obligación de darle una familia al niño. También es importante que en esta decisión no haya terceras personas que puedan influir sobre lo que se deba hacer, esto es asunto únicamente de los padres, si en realidad desean consumar una unión. Esto no podría aplicar para los casos en los que el embarazo sea fruto de una violación o en los casos de niños (13-15 años), en los cuales es mejor que no haya ningún tipo de unión, pues primero no están en capacidad económica de mantenerla, ni tienen la capacidad y la madurez suficientes para tomar la mejor decisión; en estas circunstancias debe haber una intervención de padres o adultos.


1 Realizado en la electiva de Humanidades de la Universidad de La Sabana, el presente estudio hace parte del proceso de investigación formativa y corresponde a la estrategia pedagógica del Problem Based Learning.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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5. Welti C. Análisis demográfico de la fecundidad adolescente en México. Papeles de la población octubre-diciembre. Universidad Autónoma del Estado de México; 2000. p. 43-87.
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7. Smith Battle L. The vulnerabilities of teenage mothers: challenging prevailing assumptions. Adv Nurs Sci 2000; 23 (1): 29-40.
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