DEL ESCEPTICISMO AL MISTICISMO CIENTÍFICO:
EL ITINERARIO DE ALDOUS HUXLEY

ALDOUS HUXLEY'S ITINERARY FROM SKEPTICISM TO MYSTICISM

DO CETICISMO AO MISTICISMO CIENTIFÍCO: O ITINERÁRIO
DE ALDOUS HUXLEY

Fecha de Recepción: 2012-06-24
Fecha de Aceptación: 2012-10-20

Leandro Gaitán1, Luís Enrique Echarte-Alonso2

1 Departamento de Humanidades Biomédicas. Universidad de Navarra. lgaitan@alumni.unav.es.

2 Facultad de Medicina, Universidad de Navarra, España. lecharte@unav.es


Resumen

Aldous Huxley vivió un periodo muy particular del siglo XX, uno en el que el debate entre racionalistas y escépticos marcó a toda una generación. Precisamente, ese fue el gran tema en torno al que girarían sus principales ensayos literarios y filosóficos. Es también en ese contexto donde hay que encuadrar el crucial papel que otorgó a la biotecnología en el progreso individual y social. No obstante, Huxley avisa de los peligros que de la biotecnología pueden derivarse de no lograr conciliar la postura del mundo objetivo con la del mundo de la vida.

El autor de Un mundo feliz propuso como remedio a dicho divorcio y como prevención a los males que estaban por venir el devolver la unidad perdida a las ciencias y, en último término, al hombre. En dicha tarea, el hecho religioso, lejos de quedar excluido, es considerado un elemento sine qua non en todo proyecto interdisciplinar y vital. Es por ello que, para Huxley, todo el que aspira a la unidad intelectual debe quedar comprometido existencialmente. Como no podía ser de otra manera, esta conclusión es fruto de su extraordinaria trayectoria vital: partiendo de una posición escéptica marcada por la crítica a la racionalidad científico-tecnológica y a la religión, Huxley terminará convirtiéndose a un misticismo abierto y dialogante para con el discurso científico.

La actitud de Huxley con respecto a la ciencia no es novedosa, por lo menos si valoramos en algo la filosofía premoderna. Aún y todo, Huxley presenta este ideal —el de la Filosofía perenne, como lo denomina— con aires nuevos y accesibles para una sociedad donde los signos del pesimismo y del desconcierto eran cada vez más patentes. En tanto que esos signos son hoy visiblemente manifiestos, reflexionar sobre la vida-pensamiento de quien es uno de los más clarividentes, transgresores y obstinados intelectuales del siglo XX, resulta un ejercicio fecundo, por lo menos para quienes no han renunciado a la senda interdisciplinar. Ofrecer contenidos para dicha reflexión es el objetivo último de nuestro artículo.

Palabras clave: teología, ciencia y religión, ciencia tecnología y sociedad. (Fuente: DeCS Bireme).


Abstract

Aldous Huxley lived in a very particular period of the twentieth century, one in which the debate between rationalists and skeptics marked an entire generation. Indeed, it was the central issue around which his primary literary and philosophical work evolved. It is also in this context that we should frame the crucial role he afforded to biotechnology in individual and social progress. Never-theless, Huxley warns of the dangers to be derived from biotechnology for failing to reconcile the stance of the objective world with that of the world of life.

The author of Brave New World proposed returning that lost unity to the sciences and, ultimately, to mankind as a remedy for that divorce and to prevent the ills that were to come. In this task, the religious factor, far from being excluded, is considered a sine qua non of any interdisciplinary and life project. Accordingly, for Huxley, one who aspires to intellectual unity must be existentially committed. It could not be otherwise. This conclusion is the result of the extraordinary course of his life. Starting from a skeptical position marked by criticism of scientific-technological rationality and religion, Huxley converted in the end to an open and dialoguing my sticism for scientific discourse.

Huxley's attitude with respect to science is not new, at least if we place any value in pre-modern philosophy. Still and all, he presents this ideal - that of perennial philosophy, as it is called - with a new air and as being accessible to a society where the signs of pessimism and confusion were increasingly evident. To the extent these signs are visibly manifest today, reflecting on the life and thinking of one of the most clear-signed, contravening and exasperating intellectuals of the twentieth century is a fruitful exercise, at least for those who have not renounced the interdisciplinary path. Offering substance for that reflection is the ultimate goal of this article.

Key words: Theology, Science and Religion, Science, Technology and Society. (Source: DeCS Bireme).


Resumo

Aldous Huxley viveu um período muito particular do século XX, um no qual o debate entre racionalistas e céticos marcou toda uma geração. Precisamente esse foi o grande tema em torno do qual girariam seus principais ensaios literários e filosóficos. É também nesse contexto onde há que delimitar o papel crucial que ele outorgou à biotecnologia no progresso individual e social. Contudo, Huxley avisa dos perigos que podem derivar-se da biotecnologia ao não conseguir conciliar a postura do mundo objetivo com a do mundo a vida.

O autor de Um mundo feliz props como remédio ao referido divórcio e como prevenção aos males que estavam por vir o devolver a unidade perdida às ciências e, em último termo, ao homem. Nessa tarefa, o fato religioso, longe de ficar excluído, é considerado um elemento sine qua non em todo projeto interdisciplinar e vital. É por isso que, para Huxley, todo o que aspira à unidade intelectual deve estar comprometido existencialmente. Como não podia ser de outra maneira, essa conclusão é fruto de sua extraordinária trajetória vital: ao partir de uma posição cética, marcada pela crítica, à racionalidade científico-tecnológica e à religião. Huxley terminará se convertendo em um misticismo aberto e dialogante para com o discurso científico.

A atitude de Huxley a respeito da ciência não é nova, pelo menos se valorizarmos em alguma coisa a filosofia pré-moderna. Apesar disso, Huxley apresenta este ideal - o da Filosofia perene, como o denomina - com ares novos e acessíveis para a sociedade onde os signos do pessimismo e do desconcerto eram cada vez mais inquestionáveis. Enquanto hoje esses signos são visivelmente manifestos, refletir sobre a vida-pensamento de quem é um dos mais clarividentes, transgressores e obstinados intelectuais do século XX, acaba sendo um exercício fecundo, pelo menos para os que não renunciaram ao caminho interdisciplinar. Oferecer conteúdos para essa reflexão é o objetivo deste artigo.

Palavras-chave: teologia, ciência e religião, ciência, tecnologia e sociedade. (Fonte: DeCS Bireme).



Tanto la más alta como la más baja forma de crítica
son una forma de autobiografía.

Oscar Wilde

Pocos negarán que el dramático impulso y globalización de las ciencias naturales y sociales en los últimos cien años sea un fenómeno bueno en sí mismo. No obstante, esta afirmación es compatible con reconocer que dicho progreso se encuentra entre las principales causas de que vivamos unos tiempos particularmente complejos. Hoy son más los que denuncian, y probablemente con mejores argumentos que nunca, cuán limitados son los hallazgos intelectuales, y cuánta interdependencia presentan las disciplinas clásicamente definidas por la comunidad científica. La necesidad de diálogo se percibe hoy imperiosa, sí, pero en un contexto nada propicio: el de una sociedad en la que está más que arraigada la mentalidad del trabajo especializado. Por otra parte, a estas alturas del siglo XXI pocos afirmarán que la colaboración interdisciplinar sea fácil de lograr y que ofrezca frutos tempranos. Todo lo contrario. En la mayor parte de los casos resulta un extraordinario método para perder tiempo, dinero y buen humor.

Los grandes obstáculos que presenta el camino estrecho interdisciplinar contrastan con la tentación del escepticismo pues la desesperanza y la confusión generalizada son un buen fermento para teorías de índole nihilista. "Caminante no hay camino —escribe el poeta Antonio Machado—. Caminante, son tus huellas el camino y nada más". La tecnología, como expresión de la voluntad creadora es hoy, en efecto, una fuerte candidata a ocupar el lugar que antes solía concederse a la verdad. Y esta segunda vía es más amable a la visión individualista o, al menos gregaria, que caracteriza a las sociedades hiperespecializadas.

La encrucijada de caminos entre el racionalismo y el escepticismo —tan actual— es, precisamente, el tema principal en torno al que gira el pensamiento de Aldous Huxley, uno de los intelectuales del siglo XX que más aguda y prolíficamente han desarrollado dicha controversia. Su punto de vista no es solo académico sino también existencial: partiendo de una posición escéptica marcada por la crítica a la racionalidad científico-tecnológica y a la religión, terminará por convertirse y comprometerse con un misticismo abierto y dialogante para con el discurso científico3. La idea no es novedosa, por lo menos si valoramos en algo la filosofía prerracionalista. Aún y todo, Huxley presenta este ideal —el de la Filosofía perenne, como lo denomina— con aires nuevos y accesibles para una sociedad donde los signos del pesimismo y del desconcierto empezaban a hacerse presentes.

Reflexionar sobre la vida-pensamiento de quien es uno de los más clarividentes, transgresores y comprometidos intelectuales de nuestra época resulta un ejercicio inspirador para todos aquellos que se empeñan en continuar, contra corriente, por la senda interdisciplinar. Evocar en el lector tal inspiración es el objetivo último de este artículo.


LA FAMILIA HUXLEY Y ARNOLD. ENTRE EL CIENTIFICISMO Y LA LITERATURA

Aldous Huxley (1894-1963) nace en Surrey, Inglaterra, en el seno de una familia de intelectuales destacados. Fue el tercer hijo de Julia Arnold y Leonard Huxley. Su padre Leonard era biólogo, profesor, biógrafo y editor de la revista Cornhill Magazine; su madre Julia —una de las primeras mujeres graduadas en Oxford—, fundó en 1902 la Prior's Field School4, una escuela para mujeres situada en Godalming, Surrey. Por la línea paterna, es nieto del célebre biólogo Thomas H. Huxley, ilustre científico involucrado en los grandes debates de su época y vehemente defensor de las tesis de Darwin, de quien fuera amigo y colaborador. Además, Thomas tenía profunda afinidad por el dibujo y por la literatura. Sus cuadernos de notas son un compendio de su habilidad para el dibujo y su extraordinaria capacidad para comunicar las nuevas ideas científicas con claridad y exactitud. Ambos intereses fueron también asumidos por Aldous, quien en su discurso Thomas Huxley as a Literary Man recuerda el consejo de su abuelo para una eficaz comunicación: "Di lo que tengas que decir en forma que puedas afrontar un interrogatorio sobre cada palabra. [...] Sé claro, aunque luego te acusen de error [...]. La veracidad es el corazón de la moralidad" (1).

Merece la pena abrir un pequeño paréntesis para añadir algunas notas sobre la influencia de Thomas Huxley en su nieto. Al primero le tocó vivir una época de gran preocupación religiosa debido, entre otras razones, a la conmoción provocada por el libro de Darwin El Origen de las Especies, de 1859, que parecía hacer tambalear los principios rectores de la tradición cristiana. Es a raíz de este debate cuando Thomas se define como agnostic, es decir, como alguien que aún no ha encontrado la causa última de la naturaleza5. No obstante, siempre se mostró profundamente respetuoso con la fe de su esposa y de otras personas con las que se vinculaba diariamente (2). La biógrafa Sybille Bedford lo define como "biólogo, hombre de letras, protagonista de la Evolución, una de las mentes más vigorosas que ha producido Inglaterra: autodidacta, luchador, un formidable miembro de los organismos públicos, formidable polemista, lúcido y hábil ensayista, hombre de familia, y víctima de una mala salud debido a sus ataques de depresión" (4).

Otra figura que ejerció gran influencia en Huxley, ahora por la línea materna, fue su tío abuelo Matthew Arnold, probablemente el poeta inglés más destacado del siglo XIX después de Tennyson y Browning. En efecto, el mismo Aldous reconocía sus limitaciones con respecto a la grandeza poética del primero y la solidez intelectual del segundo. Pero no le achantaban: al mismo tiempo consideraba que la originalidad de su trabajo consistía, precisamente, en ser una suerte de síntesis bien lograda de ambos6. Al igual que Thomas, también Matthew era un hombre muy comprometido con los asuntos sociales (permanentemente instaba a trabajar por el bien común) y sabía articular de manera equilibrada sus labores literarias con un intenso trabajo como inspector de enseñanza. Sin embargo, en contraste con Thomas, Arnold priorizaba la educación literaria por sobre la científica y la religiosa, sosteniendo que la literatura podía desempeñar la función social que previamente había desempeñado la religión. Más aún, consideraba que la literatura era un complemento necesario de la ciencia y un antídoto contra el cientismo (6).

En suma, en la familia Huxley-Arnold se dieron dos posturas claramente opuestas y representativas de lo que posteriormente C. P. Snow denominaría: "las dos culturas" (The Two Cultures) (7). A su vez, Huxley representa la materialización viva del encuentro entre ambas culturas7. Un encuentro que Huxley percibe no solo posible sino necesario. A esto hace referencia en su libro Literature and Science (8) publicado dos meses antes de su muerte, al afirmar que solo a través de un mutuo "tráfico de aprendizaje y comprensión" (p. 62) entre ambos mundos es posible superar la brecha cultural. Como observa atinadamente MacDermott (2), Aldous "se había esforzado, incansable, en agrupar los conocimientos humanos, científicos, intuitivos, artísticos, en un equilibrio capaz de armonizar hombre y naturaleza. En este su último libro, repleto de resonancias literarias y científicas, hace un llamamiento final a los hombres para seguir adelante y unidos en esta causa común" (p. 261).

La influencia de los Arnold no se limita a Matthew, su abuelo materno Thomas Arnold (hermano de Matthew), despertó en él la inquietud religiosa. Thomas fue un alumno brillante en la Universidad de Oxford que, una vez graduado, emigró a Nueva Zelanda y luego a Tasmania para escapar de un tipo de sociedad como la británica que, en su opinión, adolecía de una religiosidad demasiado conceptual y encorsetada. En este último sitio contrae matrimonio y, al igual que su hermano Matthew, trabaja como inspector de enseñanza. Curiosamente es allí donde se pone en contacto con el entonces cardenal John Henry Newman, quien le guiará en su conversión al catolicismo. Años después, Thomas regresará a Birmingham con su familia para trabajar en un colegio católico cuyo director era el mismo Newman (2). Durante bastante tiempo Thomas representará para Aldous la más cercana fuente de espiritualidad8. Pero sobre todo, lo que parece innegable es que la trayectoria vital de Thomas y, especialmente su conversión y compromiso, causan una fuerte impresión en Aldous quien, también al igual que su abuelo, hará de su vida un constante deambular por el mundo en busca de certezas últimas.

Aldous fue también sobrino de la reconocida novelista Mrs. Humphry Ward, cuyo nombre de soltera era Mary Augusta Arnold. Debido a que Julia, la madre de Huxley, fallece a causa de un tumor, Humphry se hace cargo de su cuidado desde 1908, contando este con apenas 14 años. Fiel a la tradición familiar, Humphry publicó multiplicidad de novelas con un importante contenido religioso y frecuentes referencias a la moral victoriana a la que se adhería. Valorada por su entorno como una autoridad en literatura española, alcanzó la fama en 1888 con la publicación de la novela Robert Elsmere. Las relaciones entre Aldous y su tía fueron bastante complejas. No obstante, como reconoce el propio Huxley, fue precisamente Mrs. Humphry Ward la responsable de que este se convirtiera en escritor y hombre de letras9.

Mrs. Humphry Ward enseña a Huxley a amar el mundo de las letras. Sin embargo, su relación no estuvo exenta de problemas. Cuando contaba con 18 años de edad, Aldous se queja de su tía Mary en una carta a su hermano Julián. Allí dice que Mary Ward, mujer conocida y ocupada, escritora compulsiva, seriamente implicada en causas humanitarias y ya entrada en años, no dedica a sus sobrinos el tiempo necesario (9). Posteriormente, en una carta de 1915, manifiesta a su padre su creciente insatisfacción con los escritos de su tía. No obstante, a pesar de esas diferencias, Aldous nunca dejó de manifestar su especial afecto por "Aunt Maroo" (como él la llamaba), al igual que su agradecimiento10. Su primera obra en prosa titulada Limbo, consistente en una colección de historias cortas, fue publicada dos meses antes del fallecimiento de Mary Ward (9). Será con este trabajo con el que comience a despuntar como un talentoso escritor de novelas de ficción.

Finalmente, es de obligado deber mencionar al hermano mayor de Aldous, Julián, y a su hermanastro Andrew. Julián Huxley fue un biólogo destacado al igual que su padre y su abuelo paterno, como así también humanista y divulgador científico. Julián, nombrado caballero británico en 1958, fue el primer director de la Unesco. Por otro lado, Andrew se convertirá en fisiólogo y entre sus méritos cuentan el haber sido electo miembro de la Royal Society de Londres en 1955, y de ser galardonado con el Premio Nobel de Medicina en el año 1963, nombrado caballero por la Reina Isabel II en 1974 e incluido en la Orden de Mérito en 1983.

Es así que Aldous Huxley crece en una familia de notorios científicos y escritores recibiendo un doble legado: el agnosticismo y el racionalismo científico de los Huxley; y la religiosidad y la sensibilidad literaria de los Arnold.


EL ARTE DE VER. LA INGLATERRA DE ETON Y OXFORD

Aldous ingresa a Eton, uno de los colegios más prestigiosos de Gran Bretaña, en septiembre de 1908 junto a quince estudiantes más11. Allí estudia hasta 1913 y de ese periodo se conservan doce cartas, algunas de las cuales están dirigidas a su hermano Julián.

Sus años escolares están marcados por la enfermedad. A los 16 años sufre un ataque de keratitis punctata (una inflamación de la córnea), que lo deja casi ciego durante 18 meses. Aún en esas condiciones, aprende a leer y a tocar el piano utilizando el sistema Braille. Tras dicho periodo recupera limitadamente la visión en un ojo aunque con el otro apenas logrará percibir levemente la luz, una discapacidad que los médicos le aseguran que sería permanente. Es muy revelador de la personalidad de Huxley su inconformismo respecto del diagnóstico y su incesante búsqueda de soluciones sobre una materia que desconoce. Sus esfuerzos tendrán recompensa. Años después conoce y pone en práctica una teoría de reeducación visual que le proporciona, en poco tiempo, una notable mejoría. Con relación a su ceguera temporal escribiría posteriormente su libro El Arte de ver (11).

En 1912 su padre se casa con Rosalind Bruce, con quien tuvo dos hijos, uno de los cuales, Andrew Huxley, sería galardonado con el Premio Nobel de Medicina. Aldous tenía, al igual que su medio hermano Andrew, gran interés por la medicina, pero debido a sus problemas visuales debió abandonar la idea de cursar los estudios médicos. No obstante, tal como relatará posteriormente en The Doors of Perception (12), su enfermedad de la vista potenciará en él su deseo de observar la realidad en todo su esplendor y fealdad, como también de detectar aquellas notas que corrientemente pasan desapercibidas para el común de los mortales y que proporcionan, en último término, las claves de lo real. Es gracias a su ceguera de Eton que Huxley descubre el valor que tienen la debilidad, la incomprensión y, como señala Ludwig Wittgenstein, cierta obtusidad, en la educación artística, científica y moral. En efecto, buena parte de los trabajos de Huxley apelan a una mejor educación de la sensibilidad: aumentar su agudeza a fin de experimentar directamente, y sin mitigaciones, el esplendor de la Realidad. Veremos luego qué importancia tiene esta idea en su teoría sobre las experiencias visionarias y sobre el Fundamento divino.

Su habilidad en el "arte de ver" convirtió a Huxley en un talentoso crítico de arte y un apasionado de la arquitectura. Un importante crítico de arte, Kenneth Clark, advirtió:

Los ojos de Huxley eran órganos de extrema fragilidad [...] Sin embargo, sus trabajos sobre pintura nos lo muestran como uno de los observadores más agudos de nuestro tiempo [...] Aldous tenía una capacidad asombrosa para comprender lo que el pintor había deseado expresar. Esto le permitía practicar lo que yo considero una de las formas más altas de la crítica: la descripción del tema del cuadro según el criterio del propio pintor (p. 80) (2).

Entre 1913 y 1915 Aldous estudia en el Balliol College de Oxford y se gradúa en literatura inglesa. Desde el primer año de estudios causa gran impresión y se convierte en una persona muy popular. Raymond Mortimer, un compañero de Balliol College, le define como "formidablemente sofisticado, era deslumbrante, deslumbrante. La erudición: él había leído todo" (pp. 43-44) (4). Entretanto, en agosto del año 1914, su hermano Trevenan, contando con apenas veinticuatro años, sufre una profunda depresión nerviosa que acaba en suicidio. Dicho acontecimiento produce efectos devastadores en el ánimo de Aldous. En una carta dirigida a Jelly d'Aranyi, una gran amiga de la familia Huxley, unas semanas después de su muerte, ilustra breve pero claramente el afecto que tenía por su hermano:

...estoy sentado [...] aquí en la habitación que Trev y yo solíamos compartir juntos, en el que cada libro y cada imagen ayuda a mantener vivos los recuerdos, que, a pesar de que aportan una gran tristeza, son siempre de un tiempo pasado que ha sido muy feliz. Es que uno debe pensar en el pasado y debe ser agradecido, y agradecido por todos los años que he pasado con el que fue uno de los mejores y más nobles de los hombres (p. 47) (4).

Una vez graduado en Oxford, Huxley trabaja primero como profesor en Eton, luego en la conocida publicación Athenaeum (para la que redacta 29 artículos y 171 noticias y reseñas anónimas), y en la Westminster Gazzette como crítico teatral. Debido a su vínculo con la revista Athenaeum conoce a D. H. Lawrence, escritor con quien entabla una profunda amistad. El 10 de julio de 1919 contrae matrimonio con Marie Nys, una mujer belga refugiada en Inglaterra durante la Primera Gran Guerra. Al momento de casarse, Aldous tenía 25 años y Marie 20 años. El 19 de abril de 1920, nace Matthew su único hijo, fecha que coincide con la publicación de su primera obra en prosa, la ya mencionada Limbo, una colección de historias cortas de las cuales solo vendió 1600 copias.

Considerando la orientación que tomaron sus trabajos e investigaciones en esta primera etapa de su vida, podría afirmarse que Huxley manifestó desde el primer momento una profunda curiosidad, tanto por la ciencia como por las artes y, en especial, por la literatura y por la filosofía; y al mismo tiempo, un inconformismo que se expresa también en todos los niveles. A modo de ejemplo vale hacer mención que en El arte de ver (11), su autor se atrevió a contravenir los dogmas médicos de su época, lo que le deparó no pocas burlas. Aún más interesante y provocador es saber que Huxley basó sus argumentos en estudios que pretendían relacionar "los métodos de la educación visual con los hallazgos de la psicología moderna y de la filosofía crítica". Su propósito en dicho trabajo, escribe, "es demostrar lo razonable de un método que no se propone otra cosa que aplicar prácticamente a los problemas de la visión ciertos principios teóricos, universalmente aceptados como exactos" (p. 1) (11). Esta búsqueda de unos principios universalmente válidos a la par que útiles en la persecución humana de la felicidad puede considerarse como otro de los ejes vertebradores del derrotero intelectual y existencial de Huxley12.


ALONG THE ROAD. DE OCCIDENTE A ORIENTE... Y VUELTA

Aldous y Marie fueron grandes viajeros. En 1921 el matrimonio Huxley se traslada a Italia13. Allí Aldous escribirá su primera novela, Los escándalos de Crome (Chrome Yellow) en apenas dos meses, con gran reconocimiento por parte de la crítica. Su autor la definió de entretenida y "agradablemente barroca" (p. 119) (4). Pero la mordaz crítica social hecha en este trabajo no pasó desapercibida, especialmente porque arremete contra el entorno social en el que se había educado. Huxley describe allí la caprichosa hoguera de vanidades y debilidades que conforman la burguesía británica y para la cual no encuentra explicación alguna. Es interesante destacar que, en boca de uno de sus personajes, Mr. Scogan, presenta por primera vez la paradoja de cómo una sociedad excesivamente racionalizada y puritana puede llegar a tecnificarse hasta el punto de renunciar enteramente a la búsqueda de la verdad y de Dios14.

Los escándalos de Crome no será la única obra contracultural de su autor. Desde que llega a Italia y durante el periodo de entreguerras, Huxley adquiere notoriedad en la vida intelectual inglesa dirigiendo satíricos embates contra la mentalidad y las costumbres dominantes (la mayor parte de ellos publicados en prensa). Estos le harán merecedor del motto de enfant terrible (Moeller, 1981 [1960]) (14).

Tras su estancia en Italia, el matrimonio Huxley adquiere un Citron con el que recorrerán numerosos países de Europa. Estos viajes han sido descritos en Along the Road: Notes and Essays of a Tourist (A lo largo del camino) (15). Pocos años después, inician una nueva etapa de viajes, pero esta vez con un destino más lejano. Ambos se dirigen a Túnez para, desde allí, embarcar hacia la India, Singapur, Birmania, Malasia, Filipinas, China, Japón y Estados Unidos. Esas experiencias son narradas en Jesting Pilate: An Intellectual Holiday (16) (sin traducción al español). En dicho libro Huxley destaca la predominancia del arte grotesco en Oriente, especialmente en la cultura hindú, y se sorprende por el excesivo interés que manifiestan por la metafísica y la realidad última. Según Huxley, los hindúes no pueden ser buenos artistas porque el arte no refleja esa realidad. Si por aquellos años Huxley era ya, por un lado, escéptico desde el punto de vista religioso y, por el otro, pesimista con respecto a las posibilidades de un progreso social "auténtico", sus primeras impresiones en los viajes por la India lo llevan a radicalizarse en sus ideas. Tanta experiencia de caos y miseria fortalecen su actitud negativa con respecto a las religiones hasta el punto de afirmar que estas son la peor maldición humana y la causa de todas sus catástrofes (15)15.

Esta impresión sobre el mundo oriental pronto cambiará. Se lleva una buena impresión de su visita a Malasia, Borneo, Filipinas (e incluso China), lo que provoca que su curiosidad por la mística oriental aumente. Para Huxley, el ámbito sociocultural era más agradable y la geografía más exuberante que la de su Inglaterra natal. Allí el misticismo se le presenta con un rostro diferente y comienza a valorar la necesidad de cultivarlo como camino hacia la paz mental y la buena salud. La conclusión general a la que arriba Aldous luego de esa "vuelta al mundo" es que "Todos los valores en todas partes, son básicamente los mismos, bondad, belleza, sabiduría y conocimiento" (p. 176) (4).

En 1926 regresan a Italia y allí, retirado en los Dolomitas, Huxley cavila largamente sobre la diversidad humana. Plasmará sus ideas en una serie de once ensayos titulada Proper Studies (17). En dicha obra dedicará un extenso capítulo a la religión y, conectándola con su descubrimiento de la enorme variedad de tipos humanos, concluye que la religión no puede ser la misma para todos pues unos necesitan una religión íntima y personal, mientras que otros necesitan otra de índole popular y sentimental. Entonces, ¿no puede haber una religión capaz de dar cabida a la totalidad de talantes y condiciones en que se manifiesta el ser humano? Siendo el agnosticismo la posición de partida de Aldous, su respuesta resulta a la vez sugestiva e insólita: en Occidente, la única capaz de satisfacer semejante exigencia es el catolicismo, religión "basada en un conocimiento profundo de la naturaleza humana [...], cada tipo [humano] puede hallar en ella el alimento espiritual que necesita. Es apta para el ser más sociable y para el más contemplativo" (p. 91) (2). No será la primera vez que la sombra de su abuelo Thomas Arnold asome en sus opiniones.

Otros muchos viajes físicos e intelectuales realizará en esta época. Un año después de Proper Studies, en 1928, publica la novela Point Counter Point (Contrapunto) (18), que se convierte en best-seller tanto en América como en Europa (especialmente en Francia y Alemania). En 1928 se radican en Francia y unos meses después, en abril de 1929, realizan su primer viaje a España con la intención de visitar el Museo del Prado16. En 1931 colabora con el Chicago Herald, enviando un artículo por semana y publica el libro Música en la Noche (Music at the Night), una colección variopinta de ensayos que, no obstante, giran en torno a un mismo tema medular: la preocupación de Huxley por el irrefrenable avance del consumismo en las sociedades capitalistas occidentales.

Finalmente, en 1932 escribe, en tan solo cuatro meses, uno de sus trabajos más famosos, Un mundo feliz (Brave New World) (19). Es su primera obra de madurez, y en ella es posible encontrar, en forma embrionaria, sus principales ideas sobre el mal y el fin de Occidente. En esta eficaz distopía describe una futura civilización diseñada científicamente y condicionada psicológicamente. Es una civilización en la que el progreso tecnológico ha logrado erradicar definitivamente la guerra y la pobreza, pero a un costo muy alto: en el nuevo ethos mundial homologado no tienen cabida la familia, la diversidad cultural, la ciencia, el arte, la filosofía, la literatura y la religión. Es un mundo en el que se pretende asegurar una felicidad estable para los ciudadanos a cambio de una reducción de su libertad de elección, de pensamiento, y de sus más íntimas expresiones emocionales. La conclusión a la que llega Huxley no puede ser más tajante y subversiva: la idolatría científica puede acabar con la ciencia, y con el hombre.


CIEGO EN GAZA. UN GIRO HACIA EL MISTICISMO EN HOLLYWOOD

En 1933 el matrimonio Huxley se embarca en el Britannic rumbo al Caribe, Guatemala, Honduras y México. Las experiencias de este viaje quedan registradas en un nuevo libro, Más allá del Golfo de México (Beyond the Mexique Bay), publicado en 1934. En este ensayo Huxley denuncia cómo las nuevas ideologías políticas parecen estar tratando de sustituir, en América Central pero también en Europa, las antiguas creencias religiosas. Los dogmas de las pseudorreligiones nacionalistas, como él las denomina,

son más obviamente falsos y dañinos que los de la religión, pero poseen para el Nuevo estúpido el mérito enorme de ocuparse no de entes invisibles, sino visibles [...] Incapaces de llenar los vientres vacíos con pan, su meta es llenar cabezas vacías con banderas con cháchara y bandas de música e histeria colectiva.

Huxley es consciente de los riesgos que acechan al nuevo siglo. "Mientras escribo, [concluye] los nazis se están preparando para realizar ciento cincuenta mil mítines políticos en dos meses".

En su regreso a Francia, Aldous culmina una nueva obra: Ciego en Gaza (Eyeless in Gaza), en 1936. En esta nueva metáfora visual transmitirá su progresivo alejamiento del escepticismo y su interés creciente por el misticismo. Este cambio de opinión también queda plasmado en una carta que en aquellos años envía a su amigo Chad Walsh, director de Beloit College:

El interés negativo se tornó positivo a comienzos de los años treinta, no a resultas de un solo suceso, sino más bien porque todo lo demás —el arte, la ciencia, la literatura, los placeres del pensamiento y de las sensaciones— terminaron por parecer, tal como terminó por parecerle el patriotismo a la enfermera Cavell, "insuficiente". Uno llega a un punto en el que se dice, incluso al pensar en Beethoven, al pensar en Shakespeare: "¿Esto es todo?" (p. 17) (20).

Ciego en Gaza, afirma MacDermott, es la historia de un hombre que busca a Dios y en cuanto obra constituye un eslabón decisivo en el desarrollo espiritual que Huxley había iniciado bastante tiempo atrás con Los escándalos de Crome (2).

En abril de 1937, los Huxley se mudan a Los Ángeles en compañía de su amigo Gerald Heard. La intención inicial era permanecer solo durante nueve meses, pero su impresión es tan buena que acabarán por adoptarla como lugar de residencia en la que agotar sus días. En Hollywood, Aldous redacta guiones para la industria cinematográfica: Madame Curie, Orgullo y Prejuicio (Pride and Prejudice), Jane Eyre y Alice in Wonderland (Alicia en el país de las maravillas). También se integrará en un selecto grupo de amigos entre los que van a encontrarse Charles Chaplin, Greta Garbo, Christopher Isherwood y el astrónomo Edwin Hubble. Además, con su amigo Heard se afilia a la Orden Ramakrishna gracias a la cual se familiarizará con la cosmovisión Vedanta17. Algunos críticos literarios han sugerido que fue justamente su amigo Heard quien acabó por consolidar, durante la década de los treinta, su conversión del escepticismo al misticismo.

No obstante, la cuestión acerca de quién influyó a quién no está aún definida y continúa siendo objeto de debates entre los especialistas. Lo que sí está claro es que durante sus años en Hollywood, Huxley realiza un cambio de vida significativo. Basta observar las fotografías de aquella época para apreciar en Huxley su periodo más bucólico: pisando uvas en un barril de roble con los pies descalzos, practicando afanosamente la jardinería, aprendiendo a conducir en las carreteras secundarias del desierto o realizando ejercicios de rehabilitación ocular. Esas fotografías "muestran a un hombre dramáticamente en paz consigo mismo y sus limitaciones" (p. 30) (21). Durante los 32 años que dura esa amistad, Heard y Huxley comparten el mismo entusiasmo por la ciencia, el pacifismo, el vedanta, el budismo, la mística cristiana, y la de otras tantas religiones (22). Estos intereses amplían de manera significativa el ya vasto horizonte intelectual de Huxley.

Estos últimos viajes gozan también de materialización intelectual. El mismo año en que se traslada a los Estados Unidos publica Ends and Means (23) (Elfin y los medios). En dicho libro desarrolla sus ideas a favor del pacifismo, la reforma socioeducativa y el misticismo, articulándolas en una concepción mucho más cohesionada del mundo que las ofrecidas en anteriores trabajos (24). Entre otras importantes sugerencias, Huxley en dicha obra defiende que la paz, la justicia y el amor solo son posibles a través de una ética personal a la que llama ética del "hombre desapegado" (non-attached man). Para Huxley, el hombre desapegado es el que se encuentra libre de deseos exacerbados de riqueza, fama y posición social. También es aquel que no se halla apegado al arte, a la ciencia, a las especulaciones, e incluso a la filantropía. Por el contrario, es el que practica la caridad, el desinterés y la generosidad abiertamente. La idea del hombre desapegado se fundamenta en una ética del "desprendimiento" o "abnegación" que, según Huxley, místicos y fundadores de todas las religiones han postulado desde tiempos inmemoriales. "La ética del desprendimiento", concluye Aldous, "ha estado siempre correlacionada con cosmologías que afirman la existencia de una realidad espiritual subyacente al mundo de los fenómenos, y que le confiere cualquier valor o significado que pueda poseer" (pp: 10) (23).

Al solo fin de mostrar el impacto que tuvieron las ideas de Aldous, cabe señalar que el conocido monje y escritor cisterciense Thomas Merton cuenta en su obra autobiográfica La montaña de los siete círculos (The Seven Storey Mountain) (25), que siendo estudiante en la Universidad de Columbia, fue la lectura de El fin y los medios lo que lo impulsó al ascetismo y las lecturas de la mística oriental. En palabras del propio Merton:

...había leído él [Huxley] amplia, profunda e inteligentemente en todas las especies de literatura mística cristiana y oriental y había salido con la asombrosa verdad de que todo esto, lejos de ser una mescolanza de sueños, magia y charlatanismo, era muy real y muy serio. [...] Y la gran conclusión de todo esto [del texto El fin y los medios] era: debemos practicar la oración y el ascetismo. Ascetismo! [...] estaba interesado en abordar el mismo corazón del asunto y mostrar el principio positivo último que sustenta la necesidad de abnegación. Mostraba que esta negación no era algo absoluto, buscado por sí mismo, sino que era una reivindicación liberadora de nuestras personalidades reales, una liberación del espíritu de sus limitaciones y lazos que eran intolerables, suicidas... de una servidumbre de la carne que debe últimamente destruir nuestra entera naturaleza, sociedad y mundo (p. 279-281) (25)18.

Es a partir de los años cuarenta cuando Huxley comienza a sistematizar sus ideas sobre las relaciones entre ciencia y religión. Concretamente en 1941, Huxley publica Grey Eminence: a Study in Religión and Politics — a Biography of Father Joseph (Eminencia Gris) (26), texto en el que desarrolla la compleja historia europea del siglo XVII a partir de la vida del padre Joseph, fraile capuchino, consejero y emisario del cardenal Richelieu. Con él Aldous pretende mostrar las dificultades que encuentra un hombre para conciliar la política con la mística. En el año 1942, los Huxley se trasladan desde Los Ángeles a El Llano, localidad situada en la periferia del desierto de Mojave. Allí redacta la novela El tiempo debe detenerse (Time Must Have a Stop), en 1944, que constituye una pieza clave para tu teoría sobre los fundamentos místicos de la ciencia. Ese texto tiene además la virtud de ser, según afirmará posteriormente el mismo Huxley, el que más satisfacción le proporcionó, pues logra amalgamar los distintos ingredientes que siempre había querido incluir en una novela: alegoría, arte, ironía y misticismo (2).

Tras El tiempo debe detenerse llegan otros cuatro textos con los que Huxley se adentra más aún en el estudio de los fenómenos místicos. Ellos son: La filosofía perenne (The Perennial Philosophy) (27), Los demonios de Loudun (The Devils of Loudun) (28), Las puertas de la percepción (The Doors of Perception) (12), y Cielo e infierno (Heaven and Hell) (12). El primero consiste en una antología de textos sobre mística y religión (poco menos de cuatrocientos textos, de los cuales las dos terceras partes pertenece a la tradición cristiana y el resto a textos religiosos del hinduismo, confucionismo y sufismo), con apostillas propias orientadas a la búsqueda de una vida personal saludable, en una sociedad saludable y mediante el rescate de la sabiduría compartida por las más importantes religiones de todos los tiempos.

Una de las tesis centrales de La filosofía perenne es la que hace girar la vida religiosa en torno a la experiencia intuitiva del Fundamento último. Lo primero y más cercano al hombre es su natural inclinación a creer y experimentar su relación con lo divino. Es esto lo que lo lleva posteriormente a creer y conceder valor al conocimiento objetivo. Sin Dios, las verdades de la ciencia y la tecnología resultan insípidas y sospechosas. Con Dios, es plausible hacer una Ciencia separada de la Teología, tanto como asociada a ella.

Es en el contexto arriba presentado en el que hay que entender una de las ideas más controvertidas que Huxey defiende en La filosofía perenne (27). Según su autor, los literatos y filósofos "profesionales" no constituyen, a su juicio, una fuente indispensable de consulta:

Cuando poetas o metafísicos hablan del tema de la Filosofía Perenne, lo hacen generalmente de segunda mano. Pero en cada época ha habido algunos hombres y mujeres que han querido cumplir las únicas condiciones bajo las cuales, según lo demuestra la cruda experiencia, puede lograrse tal conocimiento inmediato, y algunos de ellos han dejado noticia de la Realidad que así pudieron aprehender, y han intentado relacionar en un amplio sistema de pensamiento los datos de esta experiencia con los datos de sus demás experiencias. A tales expositores, de primera mano, de la Filosofía Perenne, los que los conocieron les daban generalmente el nombre de "santo" o "profeta", "sabio" o "iluminado". Y principalmente a estos, porque hay buena razón de suponer que sabían de lo que hablaban, y no a los filósofos o literatos profesionales, he acudido para mis selecciones (1962: 11-12) (27).

En otras palabras, para Huxley es la experiencia vital la única que puede mantener encendido el corazón del hombre en su búsqueda de la verdad, contagiar sus logros a sus semejantes, y hacerle superar los fracasos, las adversidades y las tentaciones.

Resulta también revelador entender que, en La filosofía perenne, Huxley también sostiene, en sintonía con la tradición mística occidental, que la acción es prudente, confiable y segura cuando el agente es competente en el arte de la oración mental (22). ¿Puede un científico descreído llegar a mejorar su conocimiento de lo real? Por supuesto. El problema no es ese, sino qué se encuentra en la relación que guarda dicho conocimiento para con su descubridor y para con aquellos que le rodean. Este es el modo en que Huxley critica el pragmatismo moderno que comprende, según él, la acción como el fin y el pensamiento como mero medio que se ordena a la consecución de tal fin. Es por eso que, según MacDermott (2), en dicho libro Huxley "busca [...] los elementos positivos que puedan servir de guía a los muchos que [...] buscan una orientación de la vida (p. 186).

La filosofía perenne fue un libro cuestionado por algunos críticos que lo encontraron simplista o artificial, pero también fue muy bien recibido por otros intelectuales de fuste, como el filósofo Jacques Maritain y el teólogo anglicano William Inge. Este último lo considera uno de los más importantes tratados de mística publicados en muchos años (2). Ahora bien, es necesario aclarar que la concepción de Dios que Huxley maneja en su hipótesis de trabajo es la del ser trascendente e inmanente a la vez (Brahman y Atman, en terminología hindú). Este presupuesto remite a la tesis defendida por algunos representantes de la process theology (entre ellos Whitehead, Hartshorne, Cobb Jr., Griffin y más recientemente, Peacocke) que defienden, en el marco de la teología natural, lo que se conoce con el nombre de panenteísmo: Dios es inmanente al mundo pero no se identifica con él porque además lo trasciende19. Y no es de extrañar que el pensamiento de Huxley con respecto a Dios coincidiera con dicha tradición filosófica ya que Alfred North Whitehead, como lo reconoce el mismo Huxley, tuvo gran influencia sobre su obra, principalmente a través de sus libros Science and the Modern World, de 1925, y Religion in the Making, de 1926 (6).

En Los demonios de Loudun (The Devils of Loudun) (28), obra que no pocos críticos consideran entre las más logradas del autor, Aldous crea una historia novelada en la que aborda un extraño suceso que tuvo lugar en la Francia del siglo XVII. El relato se basa en un supuesto caso de posesión demoniaca colectiva del que fue víctima un convento de monjas ursulinas. En dicha historia, analiza la ambición desmedida, la venganza, los deseos incontrolados de autoafirmación, odio y lucha por el poder. Son los demonios que tientan al hombre en su búsqueda de la verdad y de la felicidad y que tienen, según Huxley, "su propio carácter, su propio temperamento, sus humores, sus extravagancias y su idiosincrasia. Hay demonios ansiosos de poder, demonios henchidos de lujuria, demonios sórdidos y avaros, demonios orgullosos y engreídos" (p. 170) (28).

Cuidadosamente documentada y magníficamente narrada, esta obra constituye una aguda crítica contra los gobiernos absolutistas, la superstición y los resentimientos pueblerinos. Como dato de interés, Huxley hace alusión a varias formas por las que los hombres buscan la autotrascendencia, pero con consecuencias dañinas para sí mismos y para el conjunto social. Todo hombre, dice el autor, desea trascender más allá de los límites del yo aislado, anhela conectarse con lo divino, pero normalmente rehúye de las dificultades que conlleva el camino ascendente, aquel que recomiendan las grandes tradiciones religiosas. A cambio, busca sustitutos espurios que lo conducen "hacia abajo, en dirección a lo infrahumano, esa zona que se halla a un nivel inferior de la personalidad" (p. 306) (28). Si bien Huxley no lo afirma explícitamente, el caso descrito en Los demonios de Loudun parece representar un clásico ejemplo de los extraños caminos que pueden seguir los hombres en su deseo por autotrascenderse. La sexualidad elemental (sexualidad sin amor) y el frenesí o delirio colectivo son los caminos más conocidos de autotrascendencia descendente. En ninguna de estas dos vías (y hay otras) prima la caridad sino la manipulación y, eventualmente, la violencia. Pero a Dios solo se lo puede encontrar por la vía de la caridad, todo otro camino conduce, indefectiblemente, a la idolatría y la deshumanización. Lo mismo se aplica al camino científico, uno de los caminos de autotrascendencia ascendente, como también son los mismos demonios con los que se enfrenta el investigador. La conclusión es importante: la principal batalla científica no tiene lugar en los laboratorios o en los cuadernos de notas, sino en el corazón del hombre que busca la verdad y cuyo desánimo puede llevarle a ocupar su lugar.


ÚLTIMOS VIAJES... INTERIORES

En 1952 Marie es intervenida quirúrgicamente de un quiste maligno de mama pero ni la cirugía ni los ulteriores esfuerzos médicos logran evitar su muerte, que acaece tres años después. A partir de ese trágico evento, Huxley intensifica su presencia en público: radio, televisión y, sobre todo, en multiplicidad de conferencias y cursos que ofreció para universidades americanas. Entre estas últimas merecen mencionarse las de Stanford, Berkeley, San Francisco, Santa Bárbara, Massachusetts y Nueva York.

En 1953 encontramos otro hito en la biografía de Aldous. Tras leer un artículo referido al uso de la mescalina para el tratamiento de la esquizofrenia, comienza a manifestar un profundo interés en el uso de psicotrópicos. Este interés supone la última vuelta de tuerca en su investigación sobre el el arte de ver, iniciada décadas atrás. Más pesimista sobre la capacidad humana para vencer, por sus propias fuerzas, encorsetamientos culturales y otros demonios, Huxley encuentra en la biotecnología un aliado. El primer paso en la etapa psicodélica de Huxley fue conocer al doctor Humphry Osmond, con quien entablará una gran amistad y que será su mentor en la utilización de la mescalina. En la primavera del mismo año ingiere por primera vez cuatro decigramos de este psicotrópico bajo la supervisión de Humphry y de Marie, su cada vez más enferma esposa20.

Los resultados de las experiencias de Aldous con la mescalina aparecen descritos al detalle en uno de los textos antes citados, Las puertas de la percepción, cuyo nombre procede de uno de los más famosos libros de poemas de William Blake, The Marriage of Heaven and Hell21.

El libro, de Huxley, tal como describe su propio autor, "postula multitud de problemas filosóficos, y arroja intensa luz sobre todo tipo de interrogantes en los campos de la estética, la religión, la teoría del conocimiento" (Carta a H. Smith en Huxley 2009 [1954]) (12). Concretamente, Huxley relata en dicho trabajo cómo su experiencia con la mescalina le permitió acceder a "la contemplación en sus cumbres. En sus cumbres, pero no en su plenitud". Huxley no era todavía consciente de los efectos destructivos que tenía el enteógeno en el cerebro, aunque desde muy pronto entendió que su consumo no solo era insuficiente para elevar al hombre hacia Dios sino que además podía impedir dicha elevación.

[La mescalina] procura acceso a la contemplación, pero a una contemplación que es incompatible con la acción y hasta con la voluntad de actuar [...] el tomador de mescalina se inclina a la impresión de que, si bien en cierto aspecto todo es supremamente como debe ser, en otro hay algo que anda mal [...] En cuanto a mí, en esa memorable mañana de mayo, no podía menos que estar agradecido a una experiencia que me había mostrado, más claramente la naturaleza última del problema y su solución completamente liberadora (p. 44-45) (12).

En 1954 el matrimonio Huxley viaja nuevamente a Europa. El viaje posibilita a Marie despedirse de sus familiares. Se inicia en Francia y continúa en Egipto, Líbano, Palestina, Chipre y Grecia para regresar, finalmente, a la Italia de los primeros años de matrimonio. Una vez de regreso en Estados Unidos, Aldous culmina su novela El Genio y la Diosa (The Genius and the Goddess), en 1955.

En el invierno de ese año, la salud de Marie empeora y el 12 de febrero, tras 35 años de matrimonio, fallece en su casa y en compañía de su marido. Un par de meses más tarde, Aldous inicia un viaje en coche por la famosa ruta 66, desde San Francisco hasta Nueva York, pasando por Arizona, Texas, Florida y Carolina. Finalizado el viaje, regresa a Los Ángeles para retomar su vida habitual. Huxley encuentra en estos viajes sin tiempo —donde no hay nada que hacer excepto contemplar el desierto, las estrellas y los propios recuerdos (actividad antagónica a lo que hoy se entiende hoy turismo)— una mejor manera de modificar la conciencia, de apartar el velo de lo real sin, por ello, perder la lucidez y la capacidad para interaccionar en el mundo. No es coincidencia que, pocos años después, dicha carretera se convierta en uno de los mayores iconos de la generación beat, movimiento que surge como respuesta a una sociedad escéptica y materialista, y al deseo de recuperar un sentido de realidad trascendente22.

El 19 de mayo de 1956 Huxley contrae matrimonio con Laura Archera, psicoterapeuta italiana y violinista destacada. La boda se lleva a cabo en Yuma, Arizona. Ese mismo año (1956) publica Cielo e infierno. En él continúa la reflexión emprendida en Las puertas de la percepción sobre las experiencias visionarias producidas artificialmente. Sobre ellas afirmará:

...nuestra percepción de los objetos visionarios posee toda la frescura y toda la desnuda intensidad de experiencias que nunca han sido verbalizadas, que nunca han sido asimiladas a abstracciones sin vida. Su color —esa marca de la concreción— brilla con un resplandor que nos parece preternatural, porque en realidad es enteramente natural. Enteramente natural en el sentido de que no ha sido desnaturalizado por el lenguaje o las nociones científicas, filosóficas o utilitarias, medios con los que ordinariamente recreamos un mundo dado a nuestra propia monótona imagen humana (p. 98) (12).

Huxley analiza en la obrada arriba mencionada los cambios producidos por la ingesta de drogas y la verificación de la ajustada correlación existente entre el universo y la mente humana. En ella sostiene (en sintonía con lo defendido por Bergson y Broad), que el sistema nervioso del ser humano filtra, limita, nuestras experiencias, pero que a través de las drogas es posible acceder al esplendor de la Realidad Última. Así, el autor defiende la pretensión de establecer correlaciones entre el éxtasis inducido químicamente y las experiencias místicas (29). No es de extrañar que fueran muchos los que recibieran estas últimas ideas de Huxley con enorme cautela, ya que parecen promover la libre experimentación con enteógenos. No obstante, Huxley no se propuso difundir el consumo masivo e irrestricto de psicotrópicos. Él "desaprueba los intentos de 'popularizar' los experimentos y llevarlos más allá de un objetivo serio" (p. 241) (2). De hecho, desde 1953 hasta su muerte, Huxley consume sustancias alucinógenas (mescalina, LSD y psilocibina) en diez o doce ocasiones (según estimación de su segunda esposa Laura Archera) (31), y siempre justificando tales ingestas en motivos estrictamente religiosos e intelectuales. Más fundamento tienen las críticas sobre la insuficiencia de los criterios ofrecidos por Huxley para discernir entre una mera alucinación (experiencia visionaria) y un auténtico contacto con el Fundamento Último de lo real (experiencia mística).

En 1956, Huxley publica otra colección de ensayos, Adonis y el Alfabeto (Adonis and the Alphabet), la mayoría de los cuales habían sido publicados en la revista Esquire entre 1955 y 1956, y además Nueva visita a un Mundo Feliz (Brave New World Revisited). También dará comienzo en ese año a otro periodo de largos viajes: Perú, Brasil (por invitación del Gobierno), Italia (donde dicta conferencias en varias universidades), Inglaterra (donde visita a su familia), Suiza (para asistir a un ciclo de conferencias dictadas por Krishnamurti), Dinamarca (para pronunciar una conferencia en un congreso de psicología aplicada) y en 1961 la India (para el centenario del nacimiento de Rabindranath Tagore). Ese mismo año, concretamente el 12 de mayo, se incendia su casa de Hollywood perdiendo todas sus pertenencias y recuerdos. Solo logra salvar unos pocos objetos, entre los que se hallan el violín de su esposa Laura y el manuscrito de su última novela Island (La Isla) (32) en la que venía trabajando desde hacía cinco años.

En La Isla Huxley presenta la contracara de Un mundo feliz, esto es, el mejor de los caminos para alcanzar la plenitud individual y social. En esta obra describe una utópica cultura —la cultura de Pala—, curiosamente, producto de la amistad y la compenetración de las ideas de un médico escocés y un rajá seguidor del budismo Mahayana. Ambos crean una sociedad que combina, a juicio de Huxley, lo mejor de Oriente y Occidente (la ciencia occidental y el misticismo oriental). De hecho, es el lugar en el cual Huxley emplea por vez primera el vocablo "neuroteología" (neurotheology). Huxley define al neuroteólogo como "alguien que piensa en la gente en términos, simultáneamente, de la Clara Luz del Vacío y del sistema nervioso vegetativo".

Algunos críticos consideran a La Isla como precursora del movimiento New Age23, fundamentalmente por tres razones: 1) al igual que Huxley, la New Age apuesta por el misticismo sin dejar de reconocer la importancia de la ciencia24; 2) de modo semejante a Huxley y otros científicos-místicos —entre los cuales cabe mencionar a Karl Pribram, John Wheeler, Ilya Prigogine y David Bohm—, muchos "New Agers" encuentran una correlación asombrosa entre el misticismo y la ciencia contemporánea y sostienen que la ciencia solo verifica lo que la humanidad ha conocido intuitivamente desde los albores de la historia, una idea que ya aparece reflejada en los antiguos textos sagrados orientales. Además, comparten con Huxley el proyecto de una reconciliación científico-religiosa que permita la superación de la división entre las "dos culturas" (7).

Por último, muchos de los seguidores de la New Age comparten con Huxley su desacuerdo con los límites disciplinarios; 3) los "New Agers" son proclives a respaldar la noción de una "filosofía perenne" (perennial philosophy) universal, es decir, a sostener que todas las religiones son exotéricamente diferentes pero esotéricamente semejantes (6)25. No obstante, también hay que reconocer una importante diferencia: al contrario que el movimiento New Age, Huxley parece oponerse a toda forma de gnosticismo.

En su último año de vida (1963) Aldous asiste en Roma a un congreso mundial sobre agricultura, siendo recibido por el papa Juan XXIII. Luego, regresa a Estados Unidos para continuar su tratamiento contra el cáncer, enfermedad que le habían diagnosticado en 1960. Una vez repuestas las fuerzas, viaja a Suecia para asistir a la Academia Mundial de las Artes y las Ciencias, y luego se traslada a Inglaterra para pasar el verano con sus familiares y amigos. Dos meses antes de su muerte, termina su último libro Literatura y ciencia (Literature and Science) (8), y el 22 de noviembre de 1963, unas horas después del asesinato del presidente John F. Kennedy y bajo los efectos de una pequeña dosis de LSD solicitada por el propio Aldous, fallece a los sesenta y nueve años de edad. Conforme su propio deseo, a su muerte le fue leído al oído El libro tibetano de los muertos. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas trasladadas, ocho años más tarde, a Inglaterra para ser depositadas en el panteón familiar.

Como señala V. S. Pritchett en su obituario publicado en el periódico New Statesman (06/12/1963), Huxley fue un "perenne preguntador de cuestiones inusuales" ("The perennial asker of inusual questions"), un buscador inquieto e incansable. Fue, por eso mismo, autor de dos libros extraordinarios sobre la religiosidad y, en opinión de Doireann MacDermott (2), un hombre profundamente convencido del valor de la experiencia religiosa en la vida humana. Él mismo se autodefinía como místico pero al mismo tiempo sin adherirse a ningún credo en particular, que denunció con insistencia el uso irresponsable de los recursos naturales, el hambre mundial, la contaminación atmosférica, el avance irresponsable de la investigación científica, el poder manipulador de la propaganda, la inutilidad del progreso tecnológico sin un correlativo "progreso en caridad", y los riesgos derivados del abrumador crecimiento de la población mundial.

Desde el punto de vista de las relaciones interpersonales, Huxley fue digno de admiración (incontables testimonios coinciden en ello, incluso entre sus más acérrimos detractores): afrontó las tragedias de su vida con ejemplar entereza; y fue humilde y gentil en su trato con los demás, independientemente de su inteligencia, cultura y posición social.

Desde el punto de vista filosófico, Aldous parecía estar siempre abriendo las puertas a lo desconocido ignorando, deliberadamente, los eventuales peligros de la transgresión disciplinar. De hecho, fue justamente lo opuesto a lo que se considera hoy un especialista strictu sensu. Huxley era más bien un sincretista, o, en expresión de Richard Rorty "un intelectual multipropósito". A este respecto dirá Deery, "él iba donde otros no se atrevían, porque necesitaban proteger su reputación profesional o porque habían perdido la habilidad de salirse del paradigma reinante, o porque no se dignaban ir" (p. 170) (6). Sin duda, Huxley ejerció una influencia en los distintos ámbitos de la cultura, difícil de estimar. Iconos musicales de la talla de Stravinsky y grupos como The Beatles26 y The Doors27 fueron inspirados por la vida y las ideas de Huxley. La llamada generación beat (Beat Generation), el movimiento hippie y la ya mentada New Age bebieron también del ideario de Huxley.

La idea huxleriana de que la certeza de que la ciencia y la mística se encuentran profundamente imbricadas tuvo especial eco. Fue posteriormente conocida y asumida por científicos de la talla de Eddington, Heisenberg, Bohr, Einstein, Pauli, Jeans, Planck, Wheeler y Schrödinger, entre otros. Este último, uno de los padres de la mecánica cuántica, compartió el interés de Huxley por el Vedanta y fue gratamente impresionado por su libro La filosofía perenne, calificándolo de "hermoso" ("beautiful book") (34). Además, su pensamiento anticipó algunas de las principales tesis de la Escuela de Frankfurt28 y de la Teoría General de los Sistemas29.

Huxley, convencido de que para adquirir un conocimiento más objetivo y universal era necesario examinar la experiencia humana en su totalidad, estudió en profundidad el pensamiento oriental e intentó tender puentes entre esta tradición y la occidental procurando detectar los elementos compartidos por ambas. Intentó reconciliar las ciencias exactas, las naturales y las humanidades. Fue sin duda un hombre prociencia, interesado especialmente en el problema de la relación mente-cuerpo y en la mística. Por eso mismo, insistió en la necesidad de que la ciencia, lejos de dar la espalda a estas experiencias, se interesase por ellas para llegar al fondo del asunto. Tal fue su preocupación por estos temas que el filósofo británico Isaiah Berlín lo definió como "el heraldo de lo que seguramente será uno de los grandes avances de este siglo y el próximo: la creación de nuevas ciencias psicofísicas, de descubrimientos en el ámbito de lo que en la actualidad, por falta de un término mejor, llamamos las relaciones entre cuerpo y espíritu..." (p. 267) (36).


3 Huxley procura explicar la experiencia mística en los términos de la filosofía bergsoniana y la teoría junguiana del inconsciente. Bergson y Huxley parecen concordar en que la mística consiste, básicamente, en la autotrascendencia como lo opuesto a la autoafirmación, en el anonadamiento como lo opuesto al egoísmo, en la experiencia directa y trascendente de Dios o la Realidad última, y en la interpretación de dicha experiencia. Así, la mística se distingue de la magia, el ocultismo, el espiritualismo y la parapsicología. En efecto, estos autores, junto a otros más entre los que cabe mencionar a James, von Hügel, Eliade, Otto y Blondel, se han encargado de reintroducir la mística en el terreno de la reflexión filosófica de los últimos tiempos, que adolecía de cierto cientificismo.

4 Dicha escuela aún existe y acoge a 400 niñas y jóvenes de entre 11 y 18 años de edad (algunas de ellas en calidad de pupilas).

5 Thomas H. Huxley fue quien acuñó el término "agnóstico" (agnostic), en un encuentro de la Metaphysical Society en Londres, en 1869 (3).

6 También cabe subrayar la honda influencia que recibe Arnold de Wordsworth (5).

7 Snow desarrolla la tesis de que uno de los principales obstáculos para la resolución de los problemas actuales consiste en la ruptura de las comunicaciones entre las ciencias y las humanidades. Su experiencia le lleva a postular que existen "dos grupos polarmente antitéticos: los intelectuales literarios en un polo, y en el otro los científicos. Entre ambos polos, un abismo de incomprensión mutua" (p. 14) (7).

8 Thomas acaba sus días como profesor de literatura inglesa en la Catholic University of Ireland donde trabó amistad con un profesor de griego, el jesuita Fr. Gerard Hopkins (9). La Catholic University of Ireland había sido fundada también por Newman.

9 Huxley escribe, en una entrevista publicada en 1963, y poco tiempo antes de morir: "Mi tía, Mrs. Humphrey Ward, fue una especie de madrina literaria para mí. Yo solía tener largas conversaciones con ella sobre la escritura, ella me dio un sinfín de buenos consejos" (Huxley, 1963: p. 1678) (XX) (10).

10 Es significativo, por ejemplo, cómo en el funeral de Mrs. Humphry, acaecido en marzo de 1920, Aldous mostrara su angustia y lágrimas a la vista de todos los presentes, siendo nada dado como era a expresiones sentimentales de tal calado.

11 Sobre ellos, recuerda Huxley, seis fallecen durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

12 Cabe decir que si Huxley logró una asombrosa recuperación de la keratitis punctata, no fue debido a las lentes recetadas por los médicos ortodoxos, sino a la aplicación del método del doctor W. H. Bates, que perfeccionó.

13 En Italia el matrimonio Huxley recorrería varias ciudades, pero sería Roma la que dejaría una profunda huella en la memoria de Aldous, quien queda fascinado con sus monumentos arquitectónicos, esculturas y pinturas. Llega a manifestar incluso su deseo de vivir varios años en esa ciudad. Pero la realidad fue otra: su estancia duró solo una semana. Su juicio acerca de Roma es diametralmente opuesto al de su abuelo Thomas H. Huxley, quien habiéndola visitado en 1885 dice a su hijo Leonard (en carta fechada el 20 de enero del mismo año): "Lo mejor, desde un punto de vista estético, que se podría hacer con Roma sería destruir todo excepto San Pablo Extramuros, de antes del siglo IV" (13).

14 Huxley desarrollará esta idea de una manera más extensa y perfecta en Un mundo feliz.

15 El viaje de Huxley por la India le lleva a valorar muy negativamente las cosmovisiones orientales. Otros viajes por Oriente harán cambiar esta percepción radicalmente. Sin embargo, su opinión sobre la India seguirá siendo la misma. Cuando en 1961 retorna a esas tierras con ocasión de la celebración del centenario de Tagore, afirma que "La India es casi infinitamente deprimente" (p. 86) (2).

16 No será su única visita. Volverán a España para participar en el Congreso de Cooperación Intelectual de Barcelona al cual Aldous había sido invitado.

17 Aldous estudia los escritos de Swami Vivekananda (1863-1902), primer religioso hindú en viajar a Occidente e introductor, a partir de la década de 1890, el Vedanta y el Yoga en Estados Unidos e Inglaterra.

18 Thomas Merton falleció el 10 de diciembre de 1968 en Bangkok, Tailandia, a donde había viajado para dar una conferencia en un congreso ecuménico entre católicos y monjes no-cristianos. Como puede observarse, la lectura de El fin y los medios ejerció en él gran influencia. En sus trabajos, Merton procuró tender lazos entre la teología apofática cristiana y la naturaleza de la experiencia Zen.

19 Whitehead, Hartshorne, Cobb Jr., Griffin y Peacocke consideran que el panenteísmo constituye la síntesis mejor lograda entre el trascendentalismo de raíz hebrea y el inmanentismo que caracteriza a las religiones del lejano oriente.
El panenteísmo que propone Huxley es, en primer lugar, un panenteísmo débil, es decir, uno que defiende la "presencia" total de Dios en el mundo pero sin que haya identificación entre ambos. En segundo lugar, es un panenteísmo "relacional", lo cual implica que el cosmos creado guarda cierta independencia respecto de Dios, aunque se encuentra íntimamente vinculado a Él. En tercer lugar, es un panenteísmo de corte "revelacional" o "expresivista" habida cuenta de que para Huxley el mundo viene a ser "revelación" o "expresión" de Dios. Y en cuarto lugar, es un panenteísmo "calificado", lo cual significa decir que el mundo depende de Dios para ser, pero Dios no depende del mundo. En este sentido, los eventos temporales codeterminan a Dios puesto que Su Gracia se despliega en el mundo conforme el curso de los acontecimientos naturales y humanos.

20 Un dato anecdótico pero interesante es que el mismo mes en que Aldous tenía su primera experiencia con mescalina, el gobierno de Estados Unidos aprobaba el proyecto MK-Ultra, destinado a la experimentación con radiación, psicotrópicos, barbitúricos y anfetaminas para su empleo en interrogatorios y en el "lavado de cerebro". Así, mientras Huxley —ilegalmente— procuraba contribuir a una emancipación emocional y espiritual del prójimo, la CIA —legalmente— buscaba en esas mismas sustancias eficaces métodos de destrucción psicológica, tanto para su uso interior como para su uso exterior (29).

21 "Si las puertas de la percepción se purificaran todo se le aparecería al hombre como es, infinito" (p. 244) (30).

22 Este viaje físico y espiritual es precisamente el leit motiv de la novela escrita en 1957 por Jack Kerouac, On the road, que lleva un título muy similar al que describe los viaje de Huxley por Europa.

23 Algunos incluso consideran La Isla como el primer texto New Age (6).

24 David Spangler, figura de relevancia de la New Age dice de esta: "Veo la New Age como una cultura de la ciencia y del misticismo: la edad de la ciencia como camino espiritual y del espíritu como camino de la ciencia" (p. 24) (33). Sin embargo, lo que la práctica ha demostrado es que la New Age tiene más que ver con un movimiento estético que ético o intelectual, que habría acabado por identificar las experiencias visionarias con las experiencias místicas, algo que Huxley no solo consideraría erróneo sino muy peligroso. En efecto, son muchos los que hoy cuestionan la actitud de la New Age hacia la ciencia por selectiva y ambivalente.

25 Una encuesta a seguidores de la New Age reveló que entre los escritores que consideraban que habían influido más en sus ideas se encontraban, en orden de frecuencia, los siguientes: Pierre Teilhard de Chardin, Carl G. Jung, Abraham Maslow, Carl Rogers, Aldous Huxley, Roberto Assagioli, Jiddú Krishnamurti, Alfred N. Whitehead, Marshall McLuhan, Alan Watts, Albert Einstein y Hermann Hesse. Es así que a Huxley se le considera New Age "avant la lettre", y se le cita usualmente como autoridad para refutar la idea de que el pensamiento New Age carece de sustancia (6).

26 Huxley aparece como uno de los noventa y nueve personajes de la tapa del famoso álbum Sargeant Pepper's Lonely Hearts Club Band. Era uno de los héroes de la banda.

27 El nombre del grupo liderado por Jim Morrison se inspira en el texto de Huxley The Doors of Perception.

28  Adorno comenta la obra de Huxley (particularmente la novela distópica Un mundo feliz), en sus libros Dialectic of Enlightenment: Philosophical Fragments de 1947, Minima Moralia: Reflections from Damaged Life de 1951, y en Prisms de 1967.

29  Esta teoría fue formulada inicialmente por el biólogo Ludwig von Bertalanffy en su libro de 1969 titulado General System Theory: Foundations, Development, Applications (35).



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